Trucos para organizar tu nevera
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Trucos para organizar tu nevera

Los Trucos para organizar tu nevera son imprescindibles para cuidar el orden, prolongar la vida de tus alimentos, evitar focos de infección y ahorrar dinero. ¿Seguro que pones cada cosa en su lugar?

Trucos para organizar tu nevera
Colocar correctamente la compra en la nevera es muy importante porque conseguirás una buena conservación de todos los alimentos, evitarás problemas de salud y estarás ahorrando. Creo que son motivos de peso para que dediquemos un momento a conocer algunos Trucos para organizar tu nevera.

Colocar correctamente cada alimento en su lugar permite que ahorres energía, el frío se reparta por toda la nevera y llegue a todos los productos y evitas problemas de salud a causa de la contaminación cruzada. Recuerda mantener la temperatura de tu nevera entre 4 y 6ºC para que todos los alimentos se conserven correctamente y el congelador a -18ºC.

Los consejos que compartimos a continuación no cambian si tienes una nevera de menor tamaño, vas a ver cuáles son las zonas más y menos frías y qué alimentos debes colocar en ellas.

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Errores más comunes
Hay errores bastante comunes que todos cometemos, pero que, a partir de hoy, podemos evitar a la hora de colocar la compra.

Para empezar no debemos confundir la nevera con la despensa. Hay alimentos que seguimos guardando en el frigorífico y están mucho mejor en la despensa. ¿Sabías que los tomates pierden su auténtico sabor al guardarlos en frío? Este es uno de esos ejemplos. Pero hay muchos más como las patatas, los ajos y las cebollas.

El pan (incluido el de molde) y la bollería no debes guardarlos en frío porque se endurecen. Sí puedes congelar y sacar cuando lo necesites.

La fruta tropical como aguacates, piña, plátanos, está mejor en la despensa. Si los mantienes en un lugar oscuro y seco tardan más en madurar. Aunque otras frutas como los melocotones también mantienen mejor su sabor fuera de la nevera.

Los quesos muy curados, más secos, pierden su sabor y textura al guardar en el frigorífico, estarán mejor envueltos en papel en un lugar fresco.

El chocolate, siempre que no haga demasiado calor, es mejor no guardarlo en la nevera. Seguro que has visto esa capa blanquecina que crea al enfriar, significa que su sabor y textura se han visto alterados por el frío.

La limpieza
Si realizas una gran compra a la semana, quizá sea interesante limpiar la nevera antes de volver a llenarla. Es importante limpiar, al menos dos veces al mes porque, aunque le demos un buen uso, se acumula suciedad. Prepara un recipiente con agua caliente y un poco de amoníaco con detergente. Puedes añadir un poco de bicarbonato si necesitas eliminar malos olores. Utiliza una bayeta mojada en la mezcla anterior y repasa todas las baldas, cajones y paredes. No te llevará más de 10 minutos.

Y ahora sigamos con los trucos para organizar tu nevera.

Trucos para organizar tu nevera
CADA COSA A SU LUGAR
Debemos colocar cada cosa en su lugar, según el frío que necesiten. Para eso es importante conocer las temperaturas que encontramos en cada parte de la nevera. La puerta junto con los cajones inferiores son la zona menos fría. Pero, ¿qué sucede con los cajones y el reto de baldas? Veamos cada una de las partes.

La puerta

La puerta es la zona menos fría de todo el refrigerador, así que es perfecta para poner la mantequilla y mermelada, las salsas y algunas bebidas como el agua, el zumo y el vino. Coloca también en la puerta los huevos que, aunque en la tienda no los conservan en frío, en casa conviene guardarlos en lugar fresco y seco para evitar que se contaminen y la puerta de la nevera es el lugar ideal.

Cajones inferiores


Junto con la puerta es la zona menos fría (8ºC), por lo que, los cajones van muy bien para guardar fruta y verdura. Utiliza un cajón para fruta y otro para verdura, ya que la verdura puede emitir unos gases que hacen que la fruta se deteriore. Lo mejor es guardar sin envases o en aquellos que permitan a los vegetales respirar (bolsas de papel o tela).

Estante inferior


El estante inferior, el que suele estar justo encima de los cajones, es la zona más fría de la nevera, unos 2ºC aproximadamente. Aquí debes poner los alimentos que necesitan más frío y son más perecederos como carne y pescado. Al guardar en esta zona también evitas que puedan gotear su jugo a otros alimentos, aunque para evitar esto puedes guardar en bolsas herméticas o en recipientes (preferiblemente de cristal).

Baldas centrales

Aprovecha este espacio para alimentos que no necesiten tanto frío (4-5ºC aproximadamente). Puede ser el caso de alimentos ya cocinados, alguna sobra, pasteles o aquellos alimentos que indican conservar en frío una vez abierto.

Este espacio es perfecto también para los lácteos (leche, yogur, queso) y los embutidos.

Zona superior


Esta zona (6ºC) es para alimentos que estén listos para consumir como pueden ser tarros ya abiertos que no requieran temperaturas muy bajas (tomate frito, nata), pasta fresca, masas refrigeradas y semiconservas (alimentos que no estén esterilizados y necesiten frío) como las anchoas, patés o ahumados.

También debes tener en cuenta
También debes tener en cuenta algunos detalles para mantener la temperatura en su interior. Los alimentos no deben tocar las pareces de la nevera, también debes dejar espacio entre ellos para que el frío circule correctamente por todo el espacio, evita llenarla demasiado y nunca metas alimentos calientes, espera a que se enfríen primero. Mantén su puerta bien cerrada y evita mantener abierta demasiado tiempo cuando estés cogiendo alimentos.

Cuando realices la compra revisa las fechas de caducidad al colocar los alimentos, dejando en la parte delantera aquellos que debes consumir primero.

Cuidado con la contaminación cruzada

La contaminación cruzada se produce cuando se transmiten de un alimento a otro ciertas sustancias nocivas como pueden ser bacterias o microbios.

Existe un alto riesgo de contaminación cruzada cuando los alimentos crudos y los cocinados entran en contacto en la nevera. Esto es porque los alimentos crudos pueden transmitir bacterias a los alimentos que ya han sido higienizados mediante el calor al cocinarlos.